Inicio » Tres partes de mi novia

Tres partes de mi novia

La morbosidad era lo que más me gustaba a la hora de capturar una persona. Esta vez mi victima fue una joven mujer, de no más de 25 años, caucásica, no muy alta. Recuerdo que la capture en la noche después de que ella salía de su trabajo. La tome por la espalda, la golpee en su cuello… Como a todas las perras a las que asesine, La tire dentro de mi camioneta oscura y nos perdimos en la inmesidad de la noche, era largo el viaje y la perra comenzo a despertar. No me importaba que despierte, total… Ja. ¿Quién la iba a escuchar?. Entre gritos, llantos y pataleo. La mujer suplicaba que la liberará, que tenia una familia, que tenia hijos y un marido. Todas decian lo mismo, siempre el mismo cuento. Pero a mi no me importa. Llegamos a mi casa, baje de mi camioneta, me dirigí hacia la parte trasera, tome un palo del suelo; abri el capo de la camioneta y la mujer salto a mi… Trato de defenderse, era lo que esperaba que hiciera, para poder hacerme a un lado y partirle la cabeza con el palo que tome del suelo. Nuevamente callo desmaya al piso, la tome de sus pierna derecha y la arrastre al sótano. Alli mismo, en el sótano la até a una silla que estaba clavada al piso. Le corte sus dedos mientras la sangre escurria por sus heridas y el dolor la despertaba. Pero no importaba… Asi como a ella no le importo engañarme y acostarse con mi mejor amigo, a mi no me importaba que esta vez ella fuera la víctima. Su asombro fue enorme cuando entre gritos de dolor vio mi rostro: -Pedro. ¿por qué haces esto?, sueltame por favor…-gritaba y suplicaba-. Hice oido sordos a su palabra y le di un puñetazo a su rostro… Caian dientes de su boca y su nariz no paro de sangrar. Ate su cuello con un alambre de puas, clave sus manos con clavos en los respaldos de la silla… Y mientras la torturaba se me ocurrio una idea. ¿por qué no cortala en pedazos?. Tome un cuchillo sin filo de esos que apenas cortan un trozo de pan. Empecé sacandole trozos de sus muslos, luego músculos de su rostro. La solte, la lleve a mi camioneta nuevamente… Viajamos dos horas en paz como dos amantes que se aman, llegamos al destino. Ahora esto es lo más duro que hice en mi vida… Golpee la puerta de la casa de donde paramos y salio mi mejor amigo… Baje el cadáver de mi mujer y antes de arrancar el auto grite -¡Es toda tuya, ya no la quiero!.

Antonio Ruiz Díaz

Argentina.

Si te gusto el relato deja el comentario “Yo voto por este relato”  para que Antonio  gane  el concurso “el mejor relato del mes” no olvides compartir con tus amigos.
Visítanos:
traficus.club
Ayúdanos con un clic en los anuncios de nuestro sitio web eso nos serviría de mucho gracias.