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El reloj del Apocalipsis

El 26 de enero de 2016, el Bulletin of the Atomic Scientists, una publicación fundada en 1945 por un grupo de científicos de la Universidad de Chicago, reveló en un comunicado que, actualmente, el “Reloj del Apocalipsis” marca las 23:57, nivel en el que se mantuvo a lo largo de todo el año anterior.

También llamado “Reloj del Juicio Final”, se trata de un recurso simbólico que, a través de imágenes horológicas, ilustra el peligro de una catástrofe global. Entre más se acerca el reloj a las 00:00, mayor es el riesgo de un evento catastrófico que pudiera terminar con la humanidad.

Antecedentes del “Reloj del Apocalipsis”:

El 17 de julio de 1945, un grupo de científicos que trabajaron en el Proyecto Manhattan –el plan de investigación y desarrollo de armas nucleares de EEUU durante la Segunda Guerra Mundial– envió una carta al presidente norteamericano Harry Truman. En el documento, los científicos responsables de la creación de la bomba atómica advirtieron que “El desarrollo del poder nuclear proveerá a las naciones nuevos medios de destrucción. Las bombas atómicas a nuestra disposición representan sólo el primer paso en esa dirección y prácticamente no hay límite al poder destructivo que el desarrollo futuro traerá. Por tanto, una nación que use estas fuerzas de la naturaleza con propósitos destructivos sentará un precedente y deberá cargar con la responsabilidad de abrir la puerta a una nueva era de devastación de una escala inimaginable”.

La carta, conocida como Szilárd Petition, no tuvo efecto. Tres semanas después, el 6 de agosto de 1945, un bombardero de la fuerza aérea norteamericana, el Boeing B-29 Superfortress llamado Enola Gay, liberó una bomba atómica de 15 kilotones sobre la ciudad de Hiroshima en Japón.

Dos años después, el mismo grupo de científicos fundó el Bulletin of the Atomic Scientists, una publicación diseñada para advertir de los riesgos que entraña la proliferación nuclear. En su primera edición, el boletín presentó el denominado “Reloj del Apocalipsis”, un reloj simbólico que indicaba, a través del avance de sus manecillas, la cercanía de una catástrofe global. En esa primera edición, el reloj marcaba las 23:53, siete minutos para la medianoche.

Durante más de 40 años, la amenaza de una confrontación armada entre las dos superpotencias que pudiera desencadenar una guerra nuclear mantuvo al mundo en vilo e hizo avanzar el reloj. En 1953, uno de los puntos más álgidos de la Guerra Fría –cuando los arsenales combinados de EEUU y la URSS sumaban 70 mil bombas nucleares–, ambas potencias llevaron a cabo pruebas exitosas con bombas de hidrógeno –estás emplean una primera etapa de fisión nuclear como las bombas atómicas tradicionales y, posteriormente, una segunda etapa de fusión que las hace mucho más poderosas–, este fue el año en el que el reloj estuvo más cerca de la medianoche, marcó las 23:58.

Tras la caída del muro de Berlín y la subsecuente desintegración de la Unión Soviética, la amenaza de un holocausto nuclear se redujo considerablemente –en 1991, año en que se disolvió la URSS, el reloj marcó las 23:43–. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que otras naciones adquirieran o perfeccionaran la tecnología necesaria para desarrollar sus propias bombas nucleares, elevando de nuevo el riesgo de una catástrofe.

Actualmente, ocho Estados cuentan con armas nucleares en sus arsenales: Estados Unidos con 4 mil 500; Rusia con 4 mil 700; Reino Unido con 215; Francia con 300; China con 260; India con 120; Pakistán con 130; Corea del Norte con aproximadamente 10 e Israel con 60.

El potencial de un accidente en el mantenimiento de estos dispositivos –o de los reactores nucleares usados con fines pacíficos– es una de las mayores amenazas que enfrenta el mundo. Por esta razón, además del calentamiento global, el boletín decidió adelantar el reloj al nivel actual: tres minutos para la medianoche. Es lo más cerca que nos hemos encontrado del “Apocalipsis”, después de 1953.

La determinación de mover las manecillas del reloj hacia adelante o hacia atrás depende de los 34 miembros patrocinadores del boletín y requiere de un consenso. Entre los miembros hay 16 ganadores del Premio Nobel, destacan el Dr. Stephen W. Hawking, el Dr. Masatoshi Koshiba y el Dr. James Cronin.

“El reloj no es un indicador de la lucha internacional por el poder; su objetivo es reflejar los cambios en el nivel de peligro en el que la humanidad vive continuamente en la era nuclear”, dijo Eugene Rabinowitch, uno de los cofundadores del Bulletin of the Atomic Scientists.

En 2015 tuvieron lugar dos desarrollos promisorios para la reducción del riesgo de una catástrofe: la conferencia de cambio climático de París, mejor conocida como COP21, y el acuerdo entre Irán y el P5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) para evitar que Irán adquiriera un estatus nuclear. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos diplomáticos de los involucrados en ambos casos, las iniciativas constituyen “sólo pequeños puntos brillantes en una situación oscura a nivel mundial”, de acuerdo con el reciente comunicado del boletín.

A fin de cuentas, más que una medida certera de los riesgos que enfrenta la humanidad, imposibles de cuantificar con precisión dada su complejidad y constante cambio, el Reloj del Apocalipsis es un recordatorio de que los mismos avances que nos han hecho la vida más cómoda, pueden convertirse fácilmente en nuestra ruina. En el largo plazo, la humanidad deberá trabajar en el desarme nuclear y en la reducción de las emisiones de carbono si quiere asegurar su supervivencia.

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