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Miró la muerte

Serían como las dos de la madrugada cuando estaba dormido plácidamente en mi recámara.

Sin embargo, algo perturbó mi tranquilidad, era una sensación extraña la que me rodeaba, algo muy poderoso que me sacó del sueño.

al abrir los ojos, inmediatamente levanté la vista hacia la ventana que tenía sobre la cabecera de mi cama y lo que vi me impresionó tremendamente.

Sujetándose de los protectores de la ventana, me miraba detenidamente un ser vestido con una túnica negra y cuya capucha tapaba su cabeza.

Fueron sólo unos segundos los que lo vi, pero su rostro no se me olvidará jamás: aparentaba un hombre de algunos 80 años, de tez color moreno oscuro, como curtido por el sol y su piel enjuta marcaba mucho sus salientes pómulos.

Sin embargo, sus ojos eran como observar la noche más oscura y tenebrosa, era como mirar… la mismísima Muerte.

Sobre todo, por la guadaña que sostenía con su mano derecha y cuyo filo, pendía sobre su cabeza.

enseguida voltee a ver a mi esposa y cuando regresé la vista al lugar donde estaba el personaje, ya había desaparecido.

entonces desperté a mi esposa y le conté lo que acababa de ver, pero ella me dijo: ¡es tu conciencia! Se me hace que estabas soñado, ya déjame dormir.

Por la mañana me fui a trabajo, pero en la tarde que llegué nuevamente a mi hogar, observé mucha gente en la casa del vecino de la casa de enfrente.

Me recibió mi esposa y dijo muy seria: Fíjate que ahora sí te creo lo que dijiste en la madrugada.

Resulta que nuestro vecino falleció casi a la misma hora que me despertaste, porque según tú habías visto a la muerte.

ahorita, su familia anda con los trámites del velorio, por eso hay mucha gente ahí en su casa.

Me quedé serio y pensé: entonces es cierto que la Muerte viene por ti, pero era como para dar risa el pensar que se anduviera asomando a las casas (por lo menos a la mía sí fue) para asegurarse si el futuro difuntito vivía ahí.

Por la forma en que la vi no me dio mucho miedo, porque todos la visualizamos siempre como un ser descarnado que ríe de manera siniestra.

Decía mi apá que en el rancho la gente la conocía como la “Cosa Mala” y que al aparecer, era un presagio funesto.

Cuando andaba la gente a caballo y el animal se negaba a cruzar o seguir por el camino, era porque había algo adelante que le daba miedo.

Podía ser una víbora o un felino grande, pero también algúna alma en pena.

a él le sucedió que el caballo relinchaba y se encabritaba negándose a seguir por el camino.

Por más que le hincó las espuelas y lo fueteó, el cuaco sólo dio un pequeño salto y eso fue todo.

Pero en ese instante, observó que de lo más cerrado del monte salía una mujer vestida de blanco que cruzaba frente a ellos traspasando las cercas de alambre de púas como si nada.

instantes después el caballo empezó a caminar y al pasar por el sitio mencionado, papá observó que era literalmente imposible que alguien cruzara por ahí sin hacer alto o salir lastimado.

a los pocos días mataron a balazos al vecino dueño del predio donde observó cruzar a la mujer de blanco, signo inequívoco de la presencia de la cosa mala.

igual pasaba con la zorra, que cuando lloraba, se decía que era porque presagiaba la Muerte.

Y entonces salían los rancheros a ahuyentarla a balazos, pues nadie quería cerca al supuesto animal de mal agüero.

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