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Las Poquianchis

La historia de las hermanas Delfina, María Luisa, Carmen y María de Jesús González Valenzuela tal vez sea una de las más conocidas gracias a la cinta mexicana de Felipe Cazals, Las poquianchis. La cantidad de asesinatos que realizaron estas mujeres y sus cómplices llego a 90 comprobados, pero se cree que fueron más de 150 mujeres.

Tuvieron varios burdeles en Jalisco, Guanajuato y Tamaulipas pero el más importante estaba en un rancho en León, Guanajuato. La forma en la que operaba este y sus otros establecimientos fue terrorífico. Primero reclutaban a mujeres de la zona necesitadas de trabajo, y en muchos casos, raptaban a niñas de 12 a 15 años de rancherías cercanas. Ya en el establecimiento, las desnudaban, sus cómplices las violaban y eran obligadas a ofrecer servicios sexuales en los burdeles de “Las Poquianchis”. Además, las hermanas Valenzuela obligaban a las mujeres a comprar alimentos y vestido únicamente a ellas.

Para “Las Poquianchis” cuando las mujeres cumplían 25 años “eran viejas”, así que Salvador Estrada Bocanegra “el Verdugo”, se encargaba de ellas. Después de torturarlas dejándolas sin alimento y golpeándolas con una tabla con un clavo, se encargaba de asesinarlas. Muchas de ellas eran enterradas vivas en el rancho, otras eran lanzadas desde el techo y muchas eran golpeadas por otras cómplices de “Las Poquianchis” que después de haber sido trabajadoras sexuales se convirtieron en cuidadoras.

En 1949 falleció Carmen, la hermana mayor y la encargada de llevar el control de las deudas de las trabajadoras sexuales.

En 1964 Catalina Ortega logró escapar del rancho de las hermanas Valenzuela y denunciarlas. Afortunadamente no lo hizo con ninguno de los policías y militares que protegían a estas mujeres, así que las autoridades pudieron realizar los arrestos de Delfina y María de Jesús. Al enterarse de lo sucedido, muchas personas se dirigieron a la prisión con la intención de lincharlas, pero los policías lo evitaron.

María Luisa “Eva, la piernuda” se había mudado años antes a Matamoros, Tamaulipas para poner su propio burdel, pero fue arrestada al poco tiempo y condenada por ritos satánicos y brujería con cadáveres.

“Las Poquianchis” fueron sentenciadas a 40 años de prisión. Delfina murió cuando le cayó un costal de cemento en la cabeza mientras estaba en prisión en 1978; María Luisa “Eva, la piernuda” apareció muerta en su celda en 1984 con el cuerpo mordisqueado por ratas. María de Jesús fue liberada y murió de causas naturales en 1990.

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