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La muerta de la muralla

Existe un paso entre Monclova y Saltillo que asustaba a muchos; de hecho mi mamá decía que no volteara hacia afuera en ese lugar: La Muralla… Estoy hablando de principios de los 90′s. Quienes conocen Monclova y Saltillo, Coahuila, sabrán que actualmente la carretera no es la misma.
Para llegar a la capital desde el centro del Estado, tenías que pasar por ese camino angosto, de dos carriles y con unas curvas muy cerradas, además de la altura de esta carretera.

 

La Muralla es una sección de la carretera que cruza la sierra a la altura donde se juntan Coahuila y Nuevo León. Antes de la rectificación de la carretera a principios de la década del 2000, la Muralla tendría poco más de 100 curvas que subían y bajaban la sierra y bordeaban sus arroyos. Siempre que pasabas por ahí veías camiones tirados, gallinas muertas por cientos, carros volcados o restos de vacas sin vida.

En esta zona viajaba una familia de Monclova con destino a Saltillo, allá por la década de los 80′s. La conformaban el padre, la madre y una hija de 19 años. A ellos les toco subir la muralla detrás de un camión que cargaba rollos de lámina de acero, que iba a una velocidad demasiado baja. Era muy difícil rebasar por dos cosas: había demasiadas curvas y no podías acelerar tan fácilmente.

Era de noche ya, la neblina muy cargada, y lo único que lograban ver era el camión delante de ellos. El padre, ante su desesperación y después de no ver que algún auto pasara en sentido contrario por varios kilómetros, se decide a rebasar al transporte. Acelero lo más que pudo en la curva menos cerrada. Cuando ya casi lograba pasarlo, un coche que venía de bajada, en una curva, le llama la atención por las luces altas, pero ninguna logra hacerse a ningún lado. El camionero asustado, frena al ver la maniobra del padre de la familia para tratar de evitar un accidente y se vuelca de lado, cayendo los rollos de acero sobre el pequeño carro familiar.

El auto que venía de frente logra detenerse apenas se dio cuenta de lo sucedido. Más de 200 toneladas de acero sobre la familia en un lugar de difícil acceso. El camionero llama a Castaños, para que lleven a la ambulancia, pues adentro se oían los gritos desesperados de una mujer. Cuando el camionero se acerca ve en la parte delantera los cuerpos deshechos de los padres, pero atrás y con el cuello casi topando con su rodilla, a una chica que gritaba desesperadamente.

Comenzaron a llegar más conductores a ofrecer su ayuda para salvar a aquella desafortunada joven, pero no podían sacarla. Lo que la mantenía con vida, era la extraña posición de su cuello.

Las ambulancias llegaron una hora más tarde, pero la joven al ser sacada del auto solamente vio al camionero y se sonrió, para entonces dar su último suspiro.

Desde entonces, y como venganza por su muerte aquella joven se aparecía a cuanto camionero pasaba. Primero se paraba a un costado de la muralla,donde había un pequeño comedor de carretera antes de subirla, y la mujer pedía ayuda para llevarla a Saltillo. Quienes la subieron, platican que después de bajar la Muralla te decía que la dejaras en un lugar desolado, donde no había ningún alma. Te agradecía y caminaba hasta perderse en la oscuridad.

Y aquellos que se pasaban directo si ayudarla les iba con peor suerte. Cuentan que al subir aquel camino angosto, escuchaban unos golpes en el techo, como si alguien se hubiera subido a el y lo golpeara con fuerza descomunal, al grado de sumirse.

Ante el desconcierto muchos traileros se detenían en lo más alto del camino a ver que pasaba, se bajaban a ver y no había nada. Le daban nuevamente al camión y apenas unos minutos después, veían a una mujer con el cuello quebrado, sentada a un lado de ellos sonriendo sarcásticamente, lo cual asustó a muchos, que perdieron el control de la unidad y cayeron al barranco.

Desde entonces y hasta el año 2000, cuando fue reestructurada la nueva carretera, muchas personas lograron ver aquella mujer de blanco, y con el cuello roto parada sobre la orilla de la carretera. Actualmente se encuentra cerrado el tramo, pero sigue siendo tenebrosa aquella zona en las noches de invierno.

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