Inicio » La leyenda de los caballos purasangre árabes.

La leyenda de los caballos purasangre árabes.

Cuenta la leyenda que en cierta ocasión Muhammad quiso saber con qué animales podía contar para extender la Fe del Islam por el orbe. Para ello dejó sin agua en el desierto a una gran manada de yeguas árabes. Tres días más tarde el Profeta regresó y abrió las puertas del abrevadero mientras hacía sonar la cuerna y los tambores llamando al combate.

Las yeguas, medio muertas de sed, extenuadas por el calor, corrieron desbocadas hacia el agua para beber hasta saciarse. Todos los animales oyeron la llamada de su señor pero sólo hicieron caso de ella, desentendiéndose en aras de su deber de su terrible sed, las yeguas Abbayan, Habdan, Hamdani, Kuhaylan y Saqlawi. Muhammad pensó que sólo aquellas cinco fieles yeguas eran lo suficientemente buenas como para iniciar con ellas la cría del caballo purasangre árabe. Tras bendecirlas, les puso su dedo pulgar en la cerviz para marcarlas. Los pequeños remolinos de pelo que entonces se formaron se transmitieron por herencia y todavía hoy se conocen como “la marca del Pulgar del Profeta”

image

Muhammad amaba a los caballos por encima de todas las cosas, por lo que exortó a sus fieles a cuidarlos: “Por cada grano de cebada que das a tu caballo, Alá te perdona un pecado”. En el Libro Sagrado, el Profeta escribe que el espíritu maligno no se atreverá a entrar en ninguna tienda en la que haya un purasangre. Tal vez por esa razón los beduinos viven tan unidos a sus caballos que incluso les acogen de noche en sus jaimas… Por mandato de Muhammad, el Profeta.

Visítanos:

traficus.club

Ayúdanos con un clic en los anuncios de nuestro sitio web eso nos serviría de mucho gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.