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La cabeza errante de Samahil

Una leyenda maya poco conocida es “La Cabeza errante”, la cual tiene varias versiones. Hoy les hablaré de un caso que se cuenta ocurrió en el municipio de Samahil, población ubicada a cinco minutos de Umán.

De acuerdo a la tradición oral, se afirma que en el siglo antepasado vivió ahí una bruja de nombre Pilar que se enamoró del joven más guapo del pueblo, pero no le hacía caso ya que estaba enamorado de su novia.

La malvada bruja, con su vanidad de mujer herida, juró hacerlo suyo al precio que fuera, a pesar de que tenía esposo, quien, dicho sea de paso, era humilde, trabajador y se desvivía para que a ella nada le faltara.

Según decían, la bruja buscaba a los hombres porque en realidad les robaba la energía para conservar su juventud eterna, en tanto, las víctimas que caían de a poco se iban secando, quedando débiles, ojerosos, cansados, hasta de plano quedar inútiles o fallecer.

Un día, el muchacho decidió buscar al esposo de la bruja Pilar y contarle lo que hacía a sus espaldas la infiel esposa, pero éste no sólo no le creyó, sino que incluso se molestó.

La bruja Pilar se enteró de lo ocurrido, pues el esposo le reclamó.

Ella juró que todo era mentira y juró que el chamaco era quien la estaba enamorando y para no tener problemas no había dicho nada. El tonto marido le creyó, pero la bruja juró vengarse y por eso hechizó a la novia del joven.

Cabe mencionar que nadie sospechaba de la bruja, ya que de día aparentaba ser un alma de dios y de noche hacía sus fechorías, todos creían que era curandera de magia blanca e incluso curaba al pueblo sin cobrar un solo peso.

Su ritual maligno consistía en quitarse la cabeza, la cual guardaba en una caja, mientras que en su lugar le brotaba una cabeza de buitre y sus brazos se convertían en enormes alas, con las que levantaba el vuelo para recorrer los pueblos circunvecinos.

La gente de las comunidades temía a aquel espanto, sabían que mataba gente para comerles el corazón, pero nadie imaginaba de quién se trataba, varias veces salieron en batida para cazarla, sin resultado alguno.

Antes de que amaneciera, la bruja retornaba a su choza, pues su marido salía a las cinco de la mañana rumbo a su trabajo, y antes de que despertara le preparaba y servía su desayuno. Cumplía con las obligaciones de una mujer casada.

El muchacho, en su desesperación al ver que su novia estaba a punto de morir, fue en busca de la malvada Pilar.

Al verlo llegar, la bruja ya sabía a lo que iba y salió a recibirlo, le dijo que podía curar a su novia pero para poder hacerlo tenía que pagar su precio, una noche de pasión.

El chamaco la miró sorprendido y volvió a rechazarla, eso enfureció aún mas a la hechicera.

Todo esto fue escuchado por el marido de la yerbatera, quien, decepcionado, confirmó que era verdad lo que decían de su esposa y decidió poner una solución de inmediato.

Así que, al llegar a noche, con todo el dolor de su corazón decidió hacerse al dormido, por lo que pudo verla transformarse en bruja.

Esperó a que se fuera.

De inmediato, se levantó, buscó la cabeza de su mujer y le clavó agujas

En la madrugada, cuando ella llegó, ya no pudo transformarse y se revolcó de dolor, pero antes de irse de la casa asesinó a picotazos a su marido al descubrir que había sido el autor de su desgracia.

El cadáver del marido fue encontrado al día siguiente, estaba abrazando la cabeza de la bruja y su rostro estaba deformado por el terror que vivió.

Fue así como en el pueblo empezaron a decir que por las noches veían a la cabeza de la bruja que estaba buscando su cuerpo, ya que, dicho sea de paso, este fue quemado y sus cenizas se esparcieron a varios kilómetros a la redonda.

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