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Horus en peligro

Horus, el hijito de Isis y Osiris, tuvo una infancia llena de peligros. El pequeño nació en los sagrados terrenos pantanosos de Tshemmis, lugar donde estaba a salvo de su tío Seth.

Un día, cuando Isis y su pequeñín se encontraban fuera de los pantanos, fueron secuestrados por el malvado Seth.

Este ordenó que la bella diosa fuera encerrada en una casa con su hijo.
Thot al poco tiempo se enteró del lugar donde se encontraban. Entró sin ser visto y le dijo a Isis:
-¡Rápido! ¡Regresad a los sagrados pantanos de Tshemmis!Allí Seth no podrá seguiros. Estaréis a salvo hasta que Horus sea más mayor y pueda acceder al trono de su padre.

Cuando llegaron nuevamente a los pantanos de Tshemmis, Isis escondió a su bebé entre las malezas de papiro y salió a buscar comida. Esta vez no dejó a ningún guardián con Horus, pensando que no le ocurriría nada en aquel sitio tan tranquilo. Pero cuando regresó su hijo estaba muy grave y la magia de Isis fallaba porque no sabía qué enfermedad tenía su niño. Isis se alarmó y no tenía a quién recurrir pues su marido estaba muerto, y los dioses estaban lejos.

Pronto recordó que había un pueblecito cerca de donde se encontraban y corriendo fue hacia allí en busca de ayuda. Isis no hacía más que gritar, estaba muy angustiada. A los pocos minutos apareció una anciana, en cuya cara brillaba una gran sabiduría. Tenía en las manos un “ankh” el símbolo de la vida. Se acercó a nuestra diosa y le dijo:
Seth no puede entrar en los sagrados pantanos, pero si puede enviar a cualquier criatura venenosa. Ha podido ser una serpiente o cualquier otro ser.

La anciana se quedó mirando a la diosa y ésta se dio cuenta de que tenía razón: Horus había sido envenenado y no dejaba de llorar.

Poco después aparecieron por allí Neftis, hermana de Isis, y Selket, la diosa escorpión.
-¡Isis, Horus se está muriendo! Tienes que detener la Barca del Sol, así el viento cósmico no soplará y el tiempo se detendrá hasta que tu pequeño sane.

Isis sabía que tenía mucho poder, ya que era la única que sabía el nombre secreto de Ra. Miró hacia el cielo y logró detener la Barca del Sol.

Ra se alarmó mucho cuando vio que la Barca Solar no avanzaba, se dio cuenta que algo muy grave estaba pasando. Se dirigió a Thot para pedirle que fuera a Egipto a enterarse de qué estaba ocurriendo.

El sabio dios cumplió rápidamente los deseos del Rey de los Dioses.

Isis, ¿qué ha pasado? -preguntó Thot.
Horus está muriéndose. Seth es el culpable. Ha mandado una criatura para envenenarlo -contestó Isis.

Thot, dirigiéndose a Isis y a Neftis, y les dijo:
Tranquilizaos vosotras dos también.

Entonces Thot empezó a recitar una serie de palabras mágicas y terminó exclamando:
-¡Veneno! Ra te ordena salir de este pequeño. La Barca del Sol no podrá seguir avanzando, por ello la mitad del mundo se quemará y la otra mitad se sumirá en la más profunda oscuridad hasta que Horus sane.

Tras esto el pequeño Horus sanó.

Thot tuvo que regresar al cielo pues sin él los demás dioses no podían remar. Ra se puso muy contento al saber las buenas noticias que le traía Thot.

Isis no se cansaba de abrazar al pequeño Horus, y este reía contento. Así tranquilamente, el niño fue creciendo y se convirtió en un joven fuerte y sabio.

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