EL VIEJO SILAO

Hace al menos 30 años, cuando estaba recién casado, lleve a mi esposa y a mi hijo a vivir a la pequeña ciudad de Silao Guanajuato, vivíamos en una vecindad antigua donde yacían túneles debajo de la construcción no se sabe a ciencia cierta cuál era el fin de esos túneles solo que nadie iba ahí porque se escuchaban muchos ruidos y lamentos provenientes de debajo del subsuelo, yo trabaja en una fábrica como electricista y mi hora de llegada era tarde, ya que por cualquier motivo siempre requerían de mis servicios en ella , cierta noche llegue muy cansado eran alrededor de las 11:00 pm  como siempre la luz que da a la calle estaba apagada, nadie se explicaba porque,  siempre que ponían un foco nuevo se fundía y ni cambiando todo el cableado dejaban de fundirse, abrí el portón y entre al patio principal lleno de lavaderos, todos dormían la oscuridad era envolvente, nunca he sido una personas miedosa a pesar de las tantas cosas que cuenta la gente sucedieron en esa vecindad, pase justo al lado de los lavaderos y entre a mi pequeña casa,  mi mujer como siempre esperando en la cocina y mi hijo viendo la  tv. Cansado y con calor como es habitual en Silao me metí a bañar, pasados unos 5 minutos empecé a escuchar ruidos provenientes del patio como si alguien se encontrara lavando, se escucha el típico sonido que hace la ropa cuando se está tallando en el lavadero y el sonido del agua que salpica por la fuerza que se aplica, se escuchaba muy fuerte y el sonido era inconfundible, en el baño había una pequeña ventana que daba justo al patio así que me asome a ver quién estaba lavando a esas horas de la noche, sorpresa los lavaderos estaban completamente vacíos y no se veía a nadie cerca que estuviera tirando agua, ni siquiera el piso del patio se veía mojado, volví a lo mío y a los pocos minutos se escuchó de nuevo el ruido, me asome pero esta vez enojado lancé una maldición contra lo que sea que estuviera tratando de perturbar mi paz y la de mi familia, Salí del baño y cene algo ligero, los ruidos habían cesado tan rápido como maldije a aquel ser, le dije a mi esposa que durmiera junto con el niño y lo abrazara, yo dormí solo en nuestra cama, a los pocos minutos de nuevo se escucha el sonido del agua cayendo, y  de la ropa siendo tallado en los lavaderos, salgo con una lámpara de mano y con una botella de agua bendita en la otra mano, siempre es bueno tener un poco en casa, rocié  los lavaderos y todo alrededor rezando a Dios y pidiendo que aleje todo lo malo que ahí estuviera en ese momento, me volví a la casa y por fin los ruidos cesaron no volvieron jamás al menos hasta el tiempo que seguí viviendo ahí, como era normal en ese tiempo y hasta la fecha lamentablemente, en la ciudad de Silao  cortan el agua a ciertas horas, por lo que desde temprano las señores bajaban al patio a la toma principal a llenar cubetas para bañarse, la ropa para hacer el desayuno etc.. todas se levantaban a las 5 de la mañana, una semana después de los acontecimientos de los lavaderos, una señora que vivía en uno de los cuartos del segundo piso iba bajando con sus cubetas, cuando va bajando la escalera ve a una señora vestida de negro en el patio, no la reconoció porque estaba de espaldas a parte que aún estaba medio dormida, le grito “ ¿ Señora ya hay agua? “, no recibió respuesta alguna, así que ya abajo se dirigió hacia ella y volvió a preguntar que si ya había agua en la vecindad, la misteriosa mujer sin voltear emprendió su partida, pero no era una persona común y corriente ya que no hacia pisada alguna el vestido le cubría los pies y este ni siquiera tocaba el piso se fue flotando, al momento de ver aquello a la colona se le fue el sueño que aún le quedaba y trato de gritar pero se quedó sin voz, se quede petrificada varios segundos, por fin pudo gritar pero no parecía su voz,parecía un alarido salido de la peor película de terror… venía desde sus entrañas, todas las vecinas junto con sus maridos salieron al escuchar tal grito y preguntaron qué había pasado, ella solo tartamudeaba la señora… la seño…ra.. le preguntaron que cual señora si la habían golpeado o algo así, pasaron varios minutos hasta que recupero su color normal y lo único que quería era largarse de ahí, ese mismo día se fue junto con sus hijos, una anciana que escucho todo lo que la señora decía solo soltó una carcajada y le dijo hay hija llevo 30 años viviendo aquí si supieras lo que he visto… este es uno de los tantos relatos que se cuentan en las viejas vecindades de Silao espero que haya sido de su agrado saludos.

Escrito por:

Aguja Negra

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