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El mito de Áyax

Áyax es una tragedia de Sófocles. Tanto la fecha de su escritura como la de su primera representación son desconocidas, pero es considerada por la mayoría de eruditos clásicos como uno de sus primeros trabajos, alrededor de los 450 aC a 430 aC. Trata sobre el destino de Áyax el Grande después de los acontecimientos de la Ilíada y de la muerte de Aquiles.

Al principio de la obra, Áyax está furioso debido a que la armadura de Aquiles, quien ya había fallecido, fue otorgada a Odiseo y no a él. En consecuencia, jura matar a los jefes griegos que lo habían deshonrado. Atenea hace creer a Áyax que los reyes griegos eran un hato de reses que habían sido conseguidos por los Aqueos. Sacrifica a algunos de los falsos líderes, y se lleva a otros a su casa, con la intención de torturarlos; en este grupo estaba un carnero que asemejaba la apariencia de Odiseo, su rival.

Al darse cuenta del engaño, se autocompadece. Su esposa Tecmesa le suplica que no deje a ella y a su hijo sin protección. Áyax le hace creer que ha sido persuadido por la súplica y parte diciendo que irá a purificarse y que enterrará la espada que Héctor le obsequió. Después de marcharse, un mensajero llega para informar que el vidente Calcas ha vaticinado que Áyax morirá ese día si sale de su casa. Su esposa y los soldados tratan de localizarlo, pero llegan tarde. Áyax había enterrado la espada verticalmente y con la hoja sobresaliendo del suelo, y exigiendo venganza contra el ejército griego por la afrenta se había dejado caer sobre ella.

En el último acto, los jefes discuten sobre qué harán con el cadáver de Áyax. Su hermanastro, Teucro, desea sepultarlo, a pesar de que Menelao y Agamenón lo habían prohibido. Odiseo, a pesar de que había sido su rival, los persuade para que se entierre a Áyax con honores, aduciendo que hasta los enemigos merecen ser enterrados si en vida fueron nobles.

La obra termina con Teucro haciendo los arreglos para el funeral, que se llevará a cabo sin la presencia de Odiseo, por respeto a Áyax.

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